En el marco de este proyecto, se revestieron las fachadas Este y Sur de un almacén existente con módulos fotovoltaicos. Un artista local desarrolló un concepto de color para integrar la instalación de manera armoniosa en el paisaje circundante.
Se emplearon módulos fotovoltaicos en seis tonos diferentes de verde, creando un suave degradado desde el verde oscuro hasta el verde claro. Los tonos se inspiraron en los matices naturales de las laderas adyacentes, estableciendo una conexión visual orgánica con el entorno y transformando la fachada en una extensión del paisaje.